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¿Cómo se diagnostica la celiaquía a los niños?

27 octubre, 2017

Para llegar a un diagnóstico primero ha de existir la sospecha mediante síntomas clínicos. Después se recurre a la serología y por último a la biopsia intestinal. Es importante conjugar los tres métodos pues cada uno de ellos por separado puede no ser eficaz a la hora de detectar correctamente la celiaquía en el niño.

La serología consiste simplemente en un análisis de sangre en el que se puede medir el nivel de anticuerpos que reaccionan ante la presencia del gluten. Si el niño padece celiaquía, este nivel será anormalmente alto ya que su cuerpo identifica al gluten como una sustancia peligrosa ante la que se tiene que defender. El sistema inmunológico detecta al gluten como una amenaza y responde generando anticuerpos.

La biopsia intestinal consiste en la extracción de una porción de intestino delgado en la que comprobar si existe alguna alteración en las vellosidades que recorrer el interior del intestino. Una vez que se sabe si existe daño o no, se evalúa el alcance del mismo.

Muchos padres tienen miedo a esta prueba ya que resulta invasiva para el niño: hay que introducir un tubo largo y delgado por la boca y el estómago hasta llegar al intestino delgado. Aunque sí es una prueba molesta, la verdad es que no resulta dolorosa para el niño.

Observada a través del microscopio, la mucosa del intestino de un niño sano difiere de la de un niño que padece celiaquía. Las vellosidades del intestino del niño celíaco aparecerán aplanadas, como si estuvieran atrofiadas, indicativo de que no son capaces de absorber el gluten ingerido causando los molestos síntomas.

 Se recomienda en cualquier caso hacer una serie de tres biopsias para poder evaluar correctamente el diagnóstico:

        Primera biopsia: se realiza cuando aparecen los primeros síntomas sospechosos. Si las vellosidades intestinales aparecen atrofiadas, se debe eliminar el gluten de la dieta del niño.

        Segunda biopsia: debe realizarse cuando el niño no tenga síntomas y lleve al menos dos años con una dieta exenta de gluten por completo. Se comprueba si las vellosidades han recuperado su aspecto normal y de ser así, se reintroducen alimentos con gluten en la dieta para dictaminar si puede ser absorbido correctamente por el organismo. Es importante que esto no se realice antes de los 6 años para que no afecte a los dientes ni tampoco durante la pubertad para que no involucre al desarrollo en caso de una recaída.

        Tercera biopsia: una vez reintroducido el gluten en la dieta del niño, es necesario llevar a cabo una tercera biopsia a los seis meses aunque si existen síntomas de recaída antes no es necesario esperar.

 Aunque existan sospechas acerca de si el niño padece celiaquía, no es recomendable retirar el gluten de su dieta por nuestra cuenta antes de que sea diagnosticado. Si las pruebas se realizan sin gluten en el organismo, los resultados pueden no ser fiables y estaríamos retrasando el remedio y por lo tanto, perjudicando la salud del niño.

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